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Debe preguntarle: ¿Qué me contestaría el otro guardián si yo le preguntara cuál es la puerta que me conduce a la salvación? Supongamos que una de las puertas es roja y la otra es verde. Si me responde que el otro guardián me diría que vaya por la roja, entonces debo ir por la verde (y si me responde que el otro guardián me diría que vaya por la verde, entonces debo ir por la roja).